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¡BIENVENIDOS!

bienvenidosLa noticia de mi embarazo llegó una mañana cualquiera que se convirtió en la mañana que cambiaría mi vida para siempre.

Sabía que ese pequeño ser que crecía necesitaría de mí desde ese momento, y así me entregué a él, desde el más puro sentimiento: el amor incondicional. Pasaron los meses y crecía, empecé a sentir sus pies, sus manos, su hipo, escuchaba su corazón y el mío se aceleraba, pensaba: ¿Seré una buena madre? ¿Me querrá como lo quiero a él? De repente, era la hora de aprender sobre cómo parir.

Luego, pasé por unas cuantas matronas que nos decían siempre que todo saldría bien, que sería maravilloso y que ahí estarían ellas para todo y así fue. Después 23 horas de trabajo de parto, sentí sobre mi piel ese húmedo y caliente ser que acababa de salir de mí. Me miró, nos miramos profundamente y al cabo de 30 minutos nos conectamos como nunca me había conectado con nadie. Le di mi pecho y él me aceptó.

Pasaron los días y necesitaba lo cerca. Sí, empezamos al revés usando la cuna, el carrito, pero la quinta noche me dije a mí misma: “Si lo metes en tu cama dormirás, le pones una mano en el pecho y ya”, así fue cómo pude relajarme finalmente y de esa maravillosa manera le dimos inicio al colecho. Le ofrecía mi pecho más de lo que me pedía. Siempre que abría la boca o movía la cabeza, me sacaba un pecho y lo amamantaba, no había leído nada, nadie me había dicho nada, así que empecé a leer.

Leí todo lo que cayó en mis manos: manuales, libros, artículos de prensa, blogs. Cada uno me ayudó en algo, cada lectura hacía que me sintiera segura de lo que hacía, pero necesitaba algo más; no podía estar sentada las 24 horas del día. Necesitaba moverme, salir de casa y ver gente. Así fue cómo recordé que me habían regalado una mochila para llevarlo y, al ponérmelo, supe que algo no iba bien. Empecé a investigar y descubrí el porteo ergonómico.bienvenido lateral

Inmediatamente le pedí a mi hermana que me comprara un fular, lo necesitaba para vivir, para que sea nueva vida fuese bonita y poder hacer todo lo que quería mientras mi pequeño tesoro estaba cerquita de mi corazón.

Empecé a portearlo desde el día que cumplió un mes con un fular elástico. La primera vez que me lo puse estaba muy nerviosa pero una vez que mi pequeño estaba dentro, me sentí aliviada. Ahí estaba él, como si estuviera en mi barriga más podía verlo, olerlo y tocarlo.

Subía de peso, de hecho subía muchísimo de peso. Pasamos las 3 crisis de crecimiento, noches y días enteros en el pecho, pegado, enganchado a mí. No sé qué habría sido de mí sin ese bendito fular, sin ese bendito colecho.

Iba creciendo, cambiamos a mochila. Empezó a gatear, mochila a la espalda. Paseos con los perros, playa con bandolera, más paseos con la mochila y me pregunté: ¿cómo puedo apoyar a todas las mamás para que se sientan cada día más orgullosas de tener a sus bebés en brazos siempre? ¿Cómo puedo decirles que sus bebés las necesitan las 24 horas, necesitan su cuerpo, su voz, su olor? ¿Qué hago para alentar y animar a estos padres que están pasando por lo que yo pasé? De ahí surgió la idea TOPATOPA. Un espacio en donde sentirte apoyada, libre, segura. Una página online que te ofrece las herramientas para llevar a tu bebé contigo sin llantos, sin la tragedia de ir sola con el carrito y que se ponga a llorar. ¿No te ha pasado que has tenido que arrastrar el carrito con una sola mano y con la otra al bebé?

En topatopa puedes sentirte como en casa, siempre contarás con mi apoyo y asesoría incondicional de madre a madre. Quiero que disfrutes de tu maternidad como el mayor regalo de la vida, sin llantos sino con sonrisas. Estoy para guiarte hacia el porteo ergonómico y seguro, y también para ayudarte con la lactancia de tu bebé. Bienvenida a mi segundo hogar, TOPATOPA.ES para una ¡Crianza con apego!

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